martes, 12 de julio de 2016

Primera Guerra Mundial

Primera Guerra Mundial

Con este nombre se conoce  a las décadas previas a la Primera GuerraMundial, en la que parecieron florecer la paz y la prosperidad.

El siglo XX fue recibido con ilusión, en plena fase de crecimiento económico y avance científico, pero muchos indicios revelaban el comienzo de una era caracterizada por la competencia económica y las rivalidades nacionales e imperialistas. La paz de la que gozaba Europa Occidental se conseguía a costa de trasladar los conflictos a otros continentes. Bajo la calma aparente, los Estados concertaban alianzas y acuerdos secretos y aumentaban los arsenales. Era la paz armada. 
Una época de revoluciones
La condición obrera mejoraba en las sociedades más avanzadas los partidos socialdemócratas, cada vez menos revolucionarios participaban en elecciones para impulsar reformas.
Pero la situación era diferente en otros países más atrasados: en Rusia y en China comenzaba un periodo de convulsiones del que saldrían convertidas en grandes potencias.
- En Rusia el zar Nicolás II gobernaba como un autócrata;  la masa campesina vivía miserablemente en un clima violento; las clases medias ansiaban reformas de tipo occidental; la rápida industrialización provocaba desequilibrios sociales en el interior.
La derrota frente a Japón en 1904 provocó huelgas y motines. Con el Domingo Sangriento (la represión de una manifestación) se inició la revolución de 1905. Aunque la revuelta fue aplastada, el zar tuvo que conceder una asamblea constitutiva de aspecto parlamentario. La Duma, que no cambió la situación.
- En China, en 1900, un levantamiento antiextranjero. La rebelión de los bóxers, dirigido contra las concesiones que las potencias imperialistas habían arrancado a China, fue aplastada con ayuda occidental. La Dinastía Manchú quedo totalmente descreditada. Cada vez fue más amplio el movimiento favorable  a la proclamación de una república capaz de resistir con éxito la voracidad de occidentes y Japón.
El origen de esta guerra fueron las viejas rivalidades entre los países poderosos de Europa, producto de sus muchos enfrentamientos en el siglo anterior; su acelerada carrera armamentista; el fervor nacionalista y las protestas de minorías 
nacionales que poblaban los países europeos. El hecho que sirvió de detonante del conflicto fue el asesinato del archiduque austriaco Francisco Fernando y de su esposa la condesa Sofía Chotek cometido por el serbio Gavrilo, en Sarajevo en 1914. A raíz de este hecho cada una de las potencias europeas conformó alianzas para enfrentarse con quienes consideraban eran sus enemigos. Rusia apoyó a Serbia; Alemania a Austria-Hungría;  Francia expresó su apoyo a Rusia en caso de mayores complicaciones. Alemania le declaró la guerra a Rusia el 1 de agosto de 1914 y el 3 agosto hizo lo mismo con Francia. El Imperio turco otomano se alió a Alemania y el 4 de agosto invadió a Bélgica, razón por la cual Inglaterra se unió al conflicto al lado de Rusia, Serbia y Francia a los que se unió posteriormente Italia. De esta manera se consolidaron los dos bloques enemigos que se enfrentaron desde 1914 hasta 1918. El conflicto se universalizo al extenderse  a las posesiones coloniales de las potencias y al sumarse Japón  y Estados Unidos al lado de Francia y Gran Bretaña. Con su ingreso a la guerra, Estados Unidos inclinó la balanza  a favor de sus aliados y aseguro la victoria sobre los imperios centrales. La derrota de Alemania y sus aliados puso fin al conflicto en 1918. El dominio global, hasta entonces detentado por Europa, pasó a manos de Estados Unidos. Políticamente se fragmentaron y dividieron los imperios austrohúngaro y turco otomano y finalizaron las monarquías reinantes en Alemania, Austria, Hungría y Rusia, conformándose gobiernos democráticos en las dos primeras y de corte socialista en la tercera.  

La posguerra 1
En la década que va de 1919 a 1929, los países que participaron en la Primera Guerra Mundial se ocuparon de su recuperación económica y política: se conformaron gobiernos democráticos y se afianzó la Revolución Rusa. Sin embargo, al finalizar el decenio las condiciones cambiaron, se presentó una crisis mundial que trastornó todas las economías y la democracia de vio amenazada por una nueva ideología: el fascismo.

Las revoluciones y nacionalismos en el siglo XX
Cuando triunfa la revolución socialista se pone en práctica los principios de una nueva sociedad y un  nuevo esquema económico inspirados en la ideología de

Marx, Engels y Lenin. La revolución terminó cuando el zar Nicolás II, presionado por la cúpula militar, abdicó. Fue nombrado Lenin, como presidente de un consejo de Comisarios del Pueblo, quien una vez en el poder adoptó medidas para afianzar el proceso revolucionario. En 1918 fue proclamada la nueva Constitución. El nuevo Estado se separó de la Iglesia ortodoxa y dispuso que la educación dependiera exclusivamente del Estado.

El fascismo
El fascismo tuvo su apogeo en Italia y Alemania nazi. Benito Mussolini fundó en 1922 el partido fascista italiano, con el cual accedió al poder y puso en ejecución sus postulados ideológicos: nueva concepción del Estado, es decir un Estado corporativo capaz de controlar la economía, la política y la sociedad; totalitarismo como esencia del Estado, el cual podía intervenir en todo lo relacionado con la vida de sus ciudadanos; un solo partido, el fascismo, para evitar la oposición política; un frente anti comunista que fue constituido en 1936 por Alemania, Italia y Japón para defender la civilización europea del bolcheviquismo.
La crisis de 1929
El 24 de octubre de 1929 millones de acciones que se negociaban en la Bolsa de Valores de Nueva York, perdieron su valor,

 con lo cual se desvanecieron las fortunas de grandes inversionistas, quebraron muchos bancos y la economía mundial entro en crisis hasta 1933. Como consecuencia se abandonó el libre cambio y se dio paso al proteccionismo y al intervencionismo estatal.

Después de la muerte de Von Hindenburg en Alemania Hindenburg en Alemania, Adolph Hitler subió a la presidencia y se proclamó como Führer (conductor) del Tercer Reich. Al frente de su partido implantó la dictadura y los principios ideológicos del nacionalsocialismo: la raza aria es la raza superior y está destinada a regir el mundo; estado totalitario; antisemitismo: conformación de una policía secreta (SS) encargada de reprimir violentamente cualquier oposición al régimen; conquista territorial en calidad de espacio vital, opción de guerra para iniciar el proceso de conquista y expansión.
 Gandhi y el movimiento independentista
MohandasKaramachand Gandhi (1869 – 1948), el Mahatma, se convierte en el dirigente carismático del movimiento independentista de la India, al cual intentó imprimir sus principios filosóficos y sus métodos de resistencia pasiva: no pago de impuestos, desobediencia civil, no cooperación pacífica y boicoteo a los tribunales. Después  de este movimiento pacífico liderado por Gandhi en 1937, el partido del congreso ganó las elecciones y asumió el gobierno del país. Gandhi se retiró de la política y Nehru asumió la dirección.
Los regímenes autoritarios europeos
El modelo dictatorial del fascismo y del nacionalsocialismo  se propagó por gran parte de Europa y fue acogido por países como Polonia, Austria-Hungría, Rumania Yugoslavia, Bulgaria, Grecia, Estonia, Letonia, Portugal y España. Su aceptación se explica por la inestabilidad política y las repercusiones económicas de la crisis mundial. 
Durante la Segunda República española, de 1931 a 1936, no fue posible sentar las bases de un sistema político democrático, ni dar solución al retraso económico del país ni a la situación de miseria que aquejaba a la mayor parte de la población. En consecuencia, se presentó un conflicto civil entre 1936 y 1939 que comprendió antagonismos ideológicos entre la izquierda y la derecha españolas, la intervención de países extranjeros, violencia generalizada e implantación la dictadura franquista.

Segunda Guerra Mundial












En la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) se enfrentaron las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) y los Aliados (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, China y URSS, entre otros). Las causas fueron la crisis financiera de 1929 y sus consecuencias en la economía mundial; el fracaso de Sociedad de las Naciones como promotora de la paz en el mundo; el desconocimiento del Tratado de Versalles por parte de Alemania; la crisis de las democracias liberales y su enfrentamiento con las ideologías totalitarias de Hitler y Mussolini.
El 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invadieron a Polonia, el 3 de septiembre ante la agresión alemana, los gobiernos de Francia y Gran Bretaña le declararon la guerra a Hitler. Los ejércitos alemanes prosiguieron con la invasión de Dinamarca y Noruega, el 9 de abril de 1940.
En el frente occidental, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia fueron conquistadas entre mayo y junio del mismo año. Entre abril y octubre de 1940, Alemania ocupó Grecia y Yugoslavia y, en noviembre Rumania y Bulgaria. El 28 de julio de 1943, Mussolini fue arrestado y Víctor Manuel III asumió la dirección del Estado italiano. A pesar de que el régimen fascista fue proscrito, la guerra continuó. El 7 de diciembre de 1941, Japón destruyó la base norteamericana de Pearl Harbor, cerca de Honolulú, Hawái, ante lo cual Estados Unidos declaro la guerra contra Japón. Una vez derrotada las fuerzas alemanas en los países que habían ocupado, los Aliados adelantaron una acción contra Alemania. Entre enero y marzo de 1945, las tropas aliadas invadieron y conquistaron el país. El 30 de abril de 1945, Hitler se suicidó. La rendición alemana se protocolizó el 7 y el 9 de mayo de 1945, primero en Reims y luego en Berlín, y llegó así a su fin la guerra en Europa. En agosto de 1945, las ciudades de Hiroshima y Nagasaki fueron destruidas por bombas atómicas estadounidenses. Con este episodio termina definitivamente la Segunda Guerra Mundial.
Esta guerra ocasionó la pérdida  de millones de vidas, la división de Alemania en Alemania Federal y Alemania Democrática y la formación de dos grandes bloques antagónicos: el capitalista comandado por Estados Unido y el socialista, encabezado por la Unión Soviética.
Se crearon la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). También surgió el Fondo Monetario Internacional (FMI) para asignar financiaciones  de apoyo a los países y otras organizaciones regionales. 
Bibliografía
Enciclopedia Temática Ilustrada MAESTRA, Grupo editorial Norma, 1999
Ciencias Sociales Redes de Aprendizajes, Rodríguez Mauricio y otros, Ediciones SM S.A., 2012,  Bogotá, D.C

Web Grafía
http://aprendereconcdmu.blogspot.com.co/

jueves, 7 de julio de 2016

La dominación imperial en los siglos XIX y XX

La dominación imperial en los siglos XIX y XX
Imperialismo

Imperialismo, como se define en el Diccionario de Geografía Humana, es una relación humana y territorial desigual, por lo general en forma de un imperio, basado en ideas de superioridad y las prácticas de dominación, que implica la extensión de la autoridad y el control de un Estado o pueblo sobre otro o también puede ser una doctrina política que justifica la dominación de un pueblo o Estado sobre otros; habitualmente mediante distintos tipos de colonización (de poblamiento, de explotación económica, de presencia militar estratégica) o por la subordinación cultural (aculturación). El sociólogo estadounidense Lewis Samuel Feuer identificó dos subtipos principales del imperialismo: el primero es el "imperialismo regresivo" identificado con la pura conquista, la explotación inequívoca, el exterminio o reducciones de los pueblos no deseados, y el asentamiento de los pueblos deseados en esos territorios. El segundo tipo identificado por Feuer es "imperialismo progresista" que se basa en una visión cosmopolita de la humanidad, que promueve la expansión de la civilización a las sociedades supuestamente atrasadas ​​para elevar los estándares de vida y la cultura en los territorios conquistados, y la asignación de la gente conquistada a asimilarse a la sociedad imperial. Aunque los términos "imperialismo" y "colonialismo" están muy relacionados, no son sinónimos.

Imperios coloniales en 1800
Los Imperios han existido a lo largo de toda la historia, desde su mismo comienzo en la Edad Antigua, pero el uso del término "imperialismo" suele limitarse a la calificación de la expansión europea que se inicia con la era de los descubrimientos (siglo XV) y se prolonga durante toda la Edad Moderna y Edad Contemporánea hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial.
Imperios coloniales en 1914
Más específicamente, la expresión Era del Imperialismo, utilizada por la historiografía, denomina al periodo que va de 1880 a 1914, en que se produjo una verdadera carrera para construir imperios coloniales, principalmente con el llamado reparto de África. A ese periodo se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto: Imperialism a study, de Hobson, y El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin.
La perspectiva marxista entiende el imperialismo no esencialmente como una forma de dominación política, sino como un mecanismo de división internacional del capital y el trabajo, por el que la propiedad del capital, la gestión, el trabajo de mayor cualificación y la mayor parte del consumo se concentran en los países "centrales"; mientras que en los países "periféricos", que aportan el trabajo de menor cualificación y los recursos naturales, sufren un intercambio desigual que conduce a la explotación y el empobrecimiento. En politología también se emplea la nomenclatura "norte-sur" para esta forma de relación.

¿QUÉ ES EL IMPERIALISMO?
Es difícil dar una definición de imperialismo simple y acotada, ya que es un proceso histórico muy complejo, pero podríamos describirlo como una doctrina política en la que un Estado pretende situarse por encima de otros Estados o comunidades. Dentro de esta acepción podríamos identificar distintos procesos similares en momentos muy diferentes de la historia, pero aquí nos abocaremos al llamado Imperialismo Moderno del siglo XIX.
Desde 1870 –aproximadamente- hasta 1919 (tras el fin de la Primera Guerra Mundial) se da lo que algunos historiadores han llamado la “Era del Imperialismo”. Este período está caracterizado por una intensa expansión colonial en la que los países más poderosos salen a dominar territorialmente enormes regiones dando origen a grandes imperios coloniales.
Las causas que empujaron una nueva expansión ultramarina han sido diversas. Las naciones industrializadas vieron en la conquista de nuevas tierras una forma de acceder a recursos naturales y materias primas que necesitaban para sus producciones industriales, lo que se acompañaba además de mano de obra barata. A su vez, se desarrollarían en los nuevos dominios mercados en los que vender esa misma producción.
Posesiones coloniales en 1800.
La acumulación de capitales que existía en los países industriales propició otro mecanismo de dominación económica -que prosperó junto con el dominio colonial- el de los créditos y empréstitos a gobiernos, y las inversiones con altos márgenes de ganancias.
Desde un plano político, la colonización de vastas zonas de África y de Asia era considerada de alto valor estratégico, ya sea para el control de áreas de importantes riquezas, o vías de comunicación.
En un segundo lugar, las colonias funcionaron de hecho como vía de escape para muchos problemas políticos y sociales que se daban en la metrópolis. Inglaterra –país líder del capitalismo industrial se convirtió en el primer Estado Imperialista, gracias a sus enormes posibilidades económicas y a su poderosa flota marítima.
EL IMPERIALISMO EN EL SIGLO XIX: LOS DISTINTOS IMPERIOS
El imperio Británico fue el más poderoso y extendido del mundo, llegando a abarcar en las primeras décadas del siglo XX una cuarta parte de la población mundial y una quinta parte de los territorios del planeta.
Posesiones coloniales en 1898
Francia, Alemania, Italia y Rusia se lanzaron también a la conquista de colonias. Pero no sólo las potencias europeas intervinieron en el Imperialismo colonizador de fines del siglo XIX, Estados Unidos y Japón también se lanzaron en la búsqueda de nuevas conquistas.
Ahora que conocemos las causas y los protagonistas de este proceso, pasemos a ver brevemente cómo se dio su evolución histórica. En primer lugar cabe aclarar que ya desde siglos anteriores existían dominios coloniales en Asia, África y Oceanía. Durante la década de 1870, se dieron una serie de anexiones a cargo de diferentes países, pero el proceso se dio en forma bastante espontánea.
Sin embargo, ya para la década de 1880, la disputa de determinados territorios y la rivalidad entre las potencias que buscaban superar en poderío a sus contrincantes llevaron el afán colonizador hasta el conflicto bélico. En 1880, estalló la guerra entre los ingleses y los bóers (antiguos colonos de origen holandés), en lo que hoy es Sudáfrica.
 Esta coyuntura llevó a que los estados imperialistas firmaran acuerdos entre sí para establecer ciertas “reglas” en la apropiación de territorios coloniales.
Los conflictos continuaron latentes a través de los siguientes años, hasta aflorar nuevamente con toda su crudeza en las vísperas de la Primera Guerra Mundial. En los años siguientes de la “Era del imperialismo” el proceso de colonización se acentuó y se aceleró. En menos de una generación se produjo el llamado “reparto de África”, se dominó las poblaciones de Asia central y meridional, y se produjo la colonización de las tribus aborígenes de Oceanía. A pesar de los múltiples movimientos de resistencia de las comunidades locales, el poderío bélico y económico de las potencias logró sofocarlos. 
CONSECUENCIAS DEL IMPERIALISMO

Imperialismo tuvo numerosas consecuencias, por un lado para los países capitalistas y colonizadores, pero sobre todo para los territorios colonizados. La superioridad económica, armamentística y de infraestructuras de las potencias colonizadoras obligó literalmente a estos pueblos a convertirse en meros instrumentos para el enriquecimiento de los imperios. Muchas de estas consecuencias, por no decir todas, se siguen dejando ver, por ejemplo, en el África negra, un territorio que ha perdido su identidad desde la época del imperialismo y cuyos países llevan años sumidos en irracionales guerras civiles. Una de las consecuencias más evidentes tiene que ver con el ámbito geográfico, y es la reordenación de numerosos terrenos y la aparición de grandes imperios, en especial el Imperio Británico. Estos imperios dominaban grandes zonas de terreno con fronteras difusas, y habitualmente obligaban a los pueblos que allí vivían a unirse o separarse en contra de su voluntad. Esto creó tensiones contra los imperios y entre los propios pueblos, algunas de las cuales persisten hasta hoy en día. También se produjeron numerosos cambios sociales. Muchas poblaciones indígenas fueron apartadas de sus territorios, otros optaron por el éxodo rural para trabajar como obreros, construyendo infraestructuras o en plantaciones agrícolas. Muchos sufrieron la llamada marginalidad urbana. 

Consecuencias del Imperialismo
Por otro lado, los pueblos colonizados tuvieron que dejar atrás su cultura, su lengua o sus tradicionales religiosas para acatar las normas, leyes y creencias de los pueblos imperialistas. Principalmente se impuso la religión cristiana y las lengua francesa e inglesa, provocando en los pueblos colonizados una pérdida de sus valores y señas culturales ancestrales. Las colonias también fueron territorio habitual de combate entre las potencias colonizadoras. Estos terrenos, alejados de la “madre patria” eran unos buenos lugares para medir fuerza en batalla sin causar pérdidas en la propia nación. Por ello, muchas de estas naciones colonizadas no vivieron en tranquilidad con la llegada de los colonizadores, sino que en muchos casos también fueron obligadas a combatir contra el enemigo del imperio. Una de las principales razones que tenían los colonizadores para establecerse en los nuevos territorios era aprovechar su potencia económica y de infraestructuras para sacar todo el beneficios posible de los recursos naturales que poseían dichas colonias. En este sentido, también se cambiaron los métodos tradicionales de producción en pos de otros sistemas más europeos y mecanizados. El sistema de agricultura de subsistencia ancestral dejó paso a nuevos métodos cuyo objetivo principal era lograr el mayor volumen de exportaciones posible. En definitiva, las colonias se convirtieron en un buen sitio donde adoctrinar a las gentes, saquear los recursos, abastecer a la metrópoli y dirimir batallas contra los enemigos. Esto provocó el aumento de las tensiones con los pueblos y entre imperios que terminarían por desembocar en la 1ª Guerra Mundial.
LAS JUSTIFICACIONES IDEOLÓGICAS DEL IMPERIALISMO
Los estados imperialistas, especialmente Gran Bretaña y Estados Unidos, justificaron sus actuaciones en los países que colonizaban no solo argumentando causas políticas y económicas, sino también razones supuestamente racionales. Ciertamente, los países imperialistas pusieron en marcha una compleja maquinaria propagandística e ideológica cuyo objetivo era presentar y convencer a toda su población de que sus motivos para realizar tales acciones estaban justificados desde un punto de vista moral.
La más importante de estas justificaciones se basó en la que se ha venido llamado la teoría del darwinismo social. Esta teoría, derivada de los estudios sobre la evolución de las especies de Charles Darwin, que indicaba que el proceso evolutivo no solo se aplicaba a los animales, sino también a la especie humana y a las instituciones gubernamentales.
Darwinismo social
Así, las instituciones más avanzadas y más fuertes eran naturalmente más aptas para la supervivencia y tenían el derecho de extenderse sobre las demás para “civilizarlas” e implementar en otros lugares menos desarrollados su forma de vida superior. Según esta línea de pensamiento, los pueblos dominados eran inferiores, por lo que no solo era el derecho de los países más poderosos sino incluso su deber moral ayudarles a mejorar a través de su dominio y de la extensión de su vasto conocimiento.
Con el tiempo, esta visión llegó a radicalizarse enormemente y en algunos sectores políticos se estableció la creencia de la “supervivencia del más apto“, es decir, que para continuar evolucionando se tenía que exterminar a aquellos individuos que fueran más débiles, que no fueran considerados válidos para la sociedad o que, directamente, fueran tenidos como inferiores, pues lastraban la mejora de la sociedad. Este tipo de creencias se extendió mucho y se encuentra en la base de actuaciones tales como el exterminio sistemático de indígenas, la aplicación de teorías relacionadas con la eugenesia y de diversas políticas de mejora de la raza aria impuestas por el gobierno nazi, por citar solo algunos ejemplos.
Asimismo, muy relacionada con esta teoría se encuentra otra idea que se hizo muy popular durante la época imperialista y que defendía que había una gradación o una escala evolutiva también en las razas humanas que indicaba que el hombre blanco era la especie más evolucionada del planeta. A partir de él y en una escala descendente, el resto de las razas eran consideradas más primitivas, lo que le daba a los pertenecientes a esa cúspide evolutiva una ventaja natural sobre los demás. Esas personas que se encontraban por debajo de ellos según esta ideología eran consideradas menos inteligentes, menos desarrolladas y menos capaces en todos los ámbitos, llegándose en muchos casos a considerar al resto tan inferiores que se presentaba la necesidad de que fueran custodiados y titulados por quienes se consideraban sus superiores en todos los sentidos.
Exterminio sistemático de indígenas
Esta forma de pensar daba al imperialismo un claro revestimiento moral: las acciones que se llevaban a cabo en diferentes territorios de África, Asia y Oceanía no estarían realizando acciones hostiles contra territorios que eran iguales que ellos, sino que estaban ejerciendo la obligación que tenían de tutelar y llevar a la civilización a aquellos pueblos que prácticamente se consideraban salvajes. Su superioridad, por lo tanto, les daba todo el derecho que necesitaban para llevar a cabo las actividades relacionadas con la dominación y explotación de diversos territorios de otros continentes.
La sociedad Industrial
Comenzó a surgir una nueva sociedad inspirada en los principios del liberalismo y alimentada por la expansión de la Revolución Industrial, al tiempo que Europa era sacudida por acontecimientos políticos como la era Napoleónica y la restauración. El triunfo de la máquina sobre el trabajo manual hizo que florecieran la industria y el comercio. La población industrial urbana se dividió: una mayoría de obreros y una minoría de empresarios. Las diferencias entre ricos y pobres aumentaron y entre estos dos sectores surgió la clase media que dependía en parte de la propiedad y en parte del trabajo. Surgieron movimientos obreros y huelgas que desencadenaron la conformación de sindicatos.
La revolución de 1830 en Francia y la crisis
En julio de 1830 se presentó un levantamiento de burgueses que llevó al triunfo y ocasionó la abdicación del rey. Luis Felipe de Orleans fue elegido como nuevo rey se dio paso de esta forma a una monarquía burguesa y liberal que puso fin a la Restauración. La revolución repercusiones en el resto de Europa y se configuraron dos bandos: uno de gobiernos liberales compuesto por estados occidentales y otro, autoritario y reaccionario, fiel a la Restauración compuesto por Prusia, Austria y Rusia.

 El auge del Nacionalismo
Los Nacionalismos
La revolución de 1848, originada en Francia y que despertó otra ola revolucionaria en Europa, alteró el orden monárquico burgués impuesto en 1830, este proceso avivó un fuerte nacionalismo y enrumbó a Europa hacia la consolidación de nuevas naciones. Los burgueses proclamaron de nuevo la República, poniendo fin a la monarquía. Se inició así l llamada Segunda República que termino en el golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte (sobrino de Napoleón I). Eta segunda ola revolucionaria fusionó al liberalismo y al nacionalismo e involucró al pueblo en acontecimientos políticos. Se realizó el cambio de monarquías absolutistas a monarquías constitucionales y se hizo evidente la gran fuerza de los nacionalistas y liberales, quienes en los años siguientes alcanzaron importantes logros al concretarse la unidad en varias naciones, entre ellas Italia y Alemania.
Nuevas ideas sociales
Manifiesto Comunista
Como consecuencia de la modernización y del progreso, la situación del obrero empeoraba. En la Europa revolucionaria de 1848 apareció el socialismo científico cuyos ideólogos fueron Karl Marx y Friedrich Engels. Marx desarrolló una teoría según la cual el socialismo era el resultado necesario de la lucha entre dos clases: el proletariado y la burguesía. Posteriormente investigó el proceso de desarrollo del capitalismo que originó esas clases y el conflicto que sostenían entre sí; elaboró la teoría de la plusvalía, motor de la producción capitalista y fuente de la explotación de la mano de obra. Marx y Engels elaboraron el Manifiesto comunista Que resume su filosofía social, el cual sirvió de plataforma a la Liga Comunista.
Las democracias a partir de 1870
Desde 1870, el panorama europeo contrastó con el de las décadas anteriores, pues varias naciones se unificaron e iniciaron su proceso de ascenso; se consolidaron las democracias más importantes de Europa y se dio inicio a la segunda etapa de la Revolución Industrial que se caracterizó por la técnica, la química y la electricidad. Al finalizar el siglo XIX, las principales naciones europeas practicaban una democracia parlamentaria, con excepción de la Rusia donde el poder lo continuaba ejerciendo la monarquía.
Asia en el siglo XIX
Repartición de China
A pesar de que Asia desde Épocas muy antiguas existieron sólidas monarquías que habían permanecido inamovibles durante cientos de años, los europeos en un rápido proceso colonizador impulsados por sus intereses económicos y políticos, ocuparon los imperios asiáticos e instauraron en ellos regímenes coloniales para imponerles lenguas, educación y leyes extranjeras. La excepción fue Japón. Inglaterra ocupó Egipto y gran parte del Cercano Oriente, mientras que Francia e Italia se repartieron al Norte de África. En el Lejano Oriente, Inglaterra ocupó India y la puso en manos de una compañía inglesa. Este dominio se mantuvo hasta mediados del siglo XIX, cuando la situación cambió con ocasión del gran motín de 1857 y fue Inglaterra la que administró la colonia y la compañía comercial.
China, el imperio más antiguo y prestigioso del Extremo Oriente, fue dominado por Inglaterra desde 1842. El despojo y reparto definitivo de China se realizó en 1895, antecedido por la guerra Franco-China de 1882 que dio a Francia el control de Indochina. Japón también tenía intereses en China y le declaró la guerra a Francia. Con la victoria japonesa se inició el reparto de China: Francia tomó el suroeste, Inglaterra el sur y el Yang Tsé, Japón y Rusia el noroeste, Alemania e Inglaterra la península de Shandong y Hong Kong fue cedido por 99 años a Inglaterra. Desde 1997 Hong Kong volvió a ser de China.
África en el siglo XIX
Como resultado de la Revolución Industrial, que impulsó a las potencias europeas a anexar importantes naciones de África sahariana y del África negra, cambiaron las relaciones de Europa con los estados africanos. Este proceso culminó con la repartición imperialista de 1885 y las consiguientes resistencias y enfrentamientos entre las potencias. La Conferencia de Berlín entre 1884 y 1885 legalizó la repartición de África: Congo pasó a Bélgica, Italia ocupó a Libia, y Francia ocupó el protectorado de Marruecos junto a España. La ocupación europea no fue aceptada pasivamente por las naciones africanas. Su resistencia se volvió constante en las colonias y la represión europea fue sangrienta.
Bibliografía
Enciclopedia Temática Ilustrada MAESTRA, Grupo editorial Norma, 1999
Ciencias Sociales Redes de Aprendizajes, Rodríguez Mauricio y otros, Ediciones SM S.A., 2012,  Bogotá, D.C
Web Grafía

miércoles, 6 de julio de 2016

Influencia del pensamiento económico, político y filosófico del S XIX y primera mitad S XX de Europa a Colombia




 Debido al aislamiento geográfico, los pobladores del occidente colombiano permanecieron ajenos a los conflictos armados  que sucedieron en nuestro país durante todo el siglo XIX. Esto permitió un desarrollo  económico  estable y continuo, en contraste con otras regiones donde el desarrollo se vio seriamente afectado como consecuencia de las  guerras  civiles. La colonización antioqueña permitió la unificación  del occidente colombiano. Los colonos se preocuparon por comunicar entre sí los nuevos  asentamientos y construyeron caminos y ferrocarriles. Gracias a esto se estableció  un comercio interno que casi no existía en otras regiones  y que estuvo favorecido por la capacidad de compra de la que gozaban los colonos, resultado de una mejor distribución de los ingresos del trabajo. Todos los factores mencionados, hicieron que el occidente colombiano se convirtiera a finales del siglo XIX y a comienzo del siglo XX, en el centro económico más importante del país.

Colombia a finales del siglo XIX

El pensamiento colombiano de finales del siglo XIX y principios del XX tuvo un matiz conservador y estos dieron un apoyo grande a los teólogos y pensadores católicos. Es menester el recordar que aunque el gobierno está apoyando estas políticas no faltaban los que estaban en desacuerdo con esta filosofía, entre ellos algunos liberales y pequeños brotes socialistas.
Es así que durante este tiempo se resaltaron grandes personajes, no sólo en el campo político de esta aporreada y sufrida nación; sino pensadores de gran importancia, que mezclaron el pensamiento cristiano con tendencias de tipo positivista, de esta forma toma la palabra Miguel Antonio Caro uno de los más grandes y polémicos autores de esta época, este es de un pensamiento católico y lo aplica a su filosofía, colocando a Dios como principios, origen y saber supremo, quizás esto fue lo que más les molestaría a sus contradictores, de tipo liberal, pues quien vive sin Dios ni ley aunque este frente al sol, permanece en eterna oscuridad.
Este autor puede ser catalogado como un humanista católico que no desprecia el pensamiento moderno y sus posturas van en contra del utilitarismo y el sensualismo y éstas fueron sintetizadas en cinco puntos: relativismo, irracionalidad, insociabilidad, anti-catolicismo y el anti-nacionalismo estos temas los trata con gran elegancia y fuerte argumentación, algunos comparan su apologética defensa con las críticas kantianas al empirismo y a la moral heterónoma.

Abolición del esclavismo y surgimiento obrero en la segunda mitad del siglo XIX  y primera mitad del siglo XX

Abolición de la Esclavitud
Abolición de la esclavitud en Colombia

En 1851, el Gobierno declaró libre a los esclavos que aún subsistían en el país. Los terratenientes del sur, donde estaba concentrada gran parte de la población esclava, se rebelaron contra  esta ley y organizaron una revuelta  pero no tuvieron éxito. Los esclavos libertos pasaron a formar parte del grupo de trabajadores agrícolas asalariados.
La Reforma agraria suprimió definitivamente los resguardos o tierras que habían sido entregadas a los indios desde la época colonial.
Como consecuencia de la liberación definitiva de los esclavos y la terminación de los resguardos indígenas, abundo la mano de obra para las plantaciones tabacaleras.

La Modernización  en Colombia

Al comenzar los años veinte se comenzaban a desarrollar la industria textil y la exportación de café alcanzaba buenos precios en el mercado internacional. Este panorama era positivo, además, por:
*La indemnización que pagó Estados Unidos a Colombia por el caso de la pérdida de Panamá.
*Los empréstitos que por cerca de 200 millones de dólares, ingresaron entre 1920 y 1928, y la inversión extranjera que creció de manera importante. En efecto, en 1920 la inversión estadounidense en el país sobrepasaba los 30 millones de dólares.
Surgimiento obrero en Colombia finales del siglo XIX

Para que estos préstamos fueran concedidos, el país debió entregar en concesión la explotación del petróleo y del banano. Esta entrada de dinero fue llamada “la danza de los millones”, los cuales fueron empleados en la ampliación de la red ferroviaria y en la construcción de carreteras.

Urbanización e industrialización

Aunque el proceso de industrialización fue lento, poco a poco comenzó a sustituir la tradicional economía agrícola. Al mismo  tiempo se comenzaron a presentar situaciones nuevas, tales como:
La Urbanización. Los cambios económicos ocasionaron oleadas migratorias del campo hacia los centros urbanos, en búsqueda de mejores  oportunidades de trabajo. Por esto, el crecimiento urbano fue desproporcionado; por ejemplo, Bogotá tenía 144.000 habitantes en 1918 y diez años después tenía 240.000.  
El desarrollo industrial. Dio lugar a la formación de nuevos  sectores sociales como la clase media y la clase obrera. Esta  última dio paso  a nuevas formas de actividad política y sindical.
Modernización en Colombia finales del siglo XIX y comienzo del siglo XX
Entrando el siglo XX, Colombia seguía siendo un país de Costumbres muy arraigadas en la vida rural. Las ciudades  eran pequeñas y la vida cotidiana era apacible  y de características pueblerinas. Sin embargo, con el proceso de modernización de los años veinte todo comenzó a cambiar. Veamos algunos aspectos:
La radio  y  el  cine
Estos inventos hicieron que los colombianos cambiaran poco a poco sus patrones de comportamiento. Los nuevos cambios eran necesarios en una economía capitalista que impulsaba el consumo, el ahorro y el interés razón por la cual la radio se convirtió en el medio por excelencia para impulsar la nueva economía. Por otra parte, la radio sirvió de plataforma para cambiar el tipo de música que escuchaban los colombianos. Estos, acostumbrados a los ritmos autóctonos, encontraron en las emisoras ritmos nuevos como el fox-trot, el charles-ton y el rag-time. Similar situación se presentó con el cine, que introdujo y ofreció a los espectadores valores prefabricados en Hollywood como las modas, los comportamientos y los nuevos estereotipos de mujeres y de hombre.

La Regeneración

¿Qué es la Regeneración?
La Regeneración fue un movimiento político surgido en Colombia a finales del siglo XIX y liderado por Rafael Núñez. Su objetivo era cambiar la organización que tenía el gobierno y la sociedad colombiana, a partir de lo establecido por la Constitución de 1863, con la que se habían creado los Estados Unidos de Colombia y que convirtió al país en una república federal. 
La regeneración
El movimiento regenerador estaba conformado por los conservadores y los liberales moderados, en oposición a los liberales radicales, que ostentaban el poder. La situación del país era caótica, y tras la guerra civil de 1876, el presidente Aquileo Parra fue el último mandatario perteneciente al llamado "Olimpo Radical". A éste lo sucedió en la presidencia el general Julián Trujillo, en 1878, que venía de triunfar en la guerra por la facción liberal moderada. Núñez era en ese momento el presidente del Congreso y en la ceremonia de posesión del cargo de Trujillo, el 1° de abril de 1878, pronunció un discurso en el que incluyó la frase que trazó el destino de los cambios que se iban a dar: "Hemos llegado a un punto en que estamos confrontando este preciso dilema: regeneración administrativa fundamental o catástrofe”.
Características de la Regeneración
Una vez en ejercicio del poder, el movimiento regenerador impulsó una serie de reformas que finalmente dieron como resultado la convocatoria a una asamblea de delegados para redactar una nueva carta política. El 8 de agosto de 1885, Núñez declaró en un discurso desde el balcón del Palacio de San Carlos, que la Constitución de 1863 había dejado de existir.
La Regeneración estableció las bases para el regreso a un modelo de estado proteccionista, en el que el gobierno central, nuevamente dotado de amplios poderes de los que había sido privado en la Carta Magna de Rio negro, era el responsable de la política económica del país en materia de importación y exportación, así como del control bancario (con la creación del Banco Nacional, predecesor del Banco de la República), y el establecimiento de impuestos y/o aranceles.
En materia administrativa, los estados se convirtieron en departamentos, intendencias y comisarías, regidos desde la capital, con gobernadores, alcaldes, e intendentes nombrados por el Presidente, y del sistema federal se pasó al centralismo y a un régimen unitario. El período presidencial se aumentó a seis años, y se dotó de toda clase de facultades al poder ejecutivo, convirtiendo al presidente casi en un monarca absoluto. La pena de muerte fue restablecida, y tuvo plena vigencia hasta la reforma constitucional de 1910. Aunque se reconoció la libertad de cultos, Núñez afirmó que "la tolerancia religiosa no excluye el reconocimiento del hecho evidente del predominio de las creencias católicas en el pueblo colombiano. Toda acción del gobierno que pretenda contradecir ese hecho elemental, encallará necesariamente como ha encallado en efecto entre nosotros y en todos los países de condiciones semejantes..." Por lo tanto, se restablecieron los privilegios y bienes incautados de los que gozaba la Iglesia Católica. Regresaron al país las comunidades que habían sido expulsadas, y se le encargó al clero la labor de impartir la educación. Las relaciones entre Iglesia y Estado fueron reguladas a través del Concordato, firmado en 1887.
La oposición a los regeneradores fue a ultranza, y desencadenó la guerra civil de 1884. En la prensa anti regeneracionista, fue famosa una versión a manera de burla del escudo de Colombia, en el que el lema tradicional de "Libertad y Orden", fue cambiado por "Ni Libertad, ni Orden". El cóndor fue sustituido por un gallinazo; la granada por una calavera; las cornucopias, por dos húmeros; el gorro frigio, por un sombrero pirata; y la imagen del Istmo de Panamá, cambiada por un monstruo devorando dos barcos. Incluso, dentro de la Regeneración no había uniformidad. Por el contrario, hubo dos corrientes de pensamiento opuestas: la liderada por José María Samper (y por Núñez, tras bambalinas), que propendía por un estado fuerte, pero sin menoscabar las libertades individuales, y por el otro la de Miguel Antonio Caro, que quería un régimen más autoritario, conservador y clerical. Esta última terminó imponiéndose.
Escudo de la regeneración
La Constitución de 1886
Constitución Política de Colombia de 1886
La nueva Constitución, promulgada el 4 de agosto de 1886, fue la obra máxima de la Regeneración. Sin embargo, al haber prevalecido en su redacción las tesis autoritarias de Caro sobre las más democráticas de Núñez, éste se mostró insatisfecho con la nueva Carta y se retiró de la presidencia en abril, para no tener que firmarla como mandatario. José María Campo Serrano fue el encargado de ponerla en vigencia.
A pesar de que Rafael Núñez reasumió como presidente unos meses más tarde, la labor de aplicar la Regeneración plasmada en la nueva Constitución, recayó sobre todo en Miguel Antonio Caro, con decretos como la "ley de los caballos", la subsiguiente ola de destierros, confinamientos a opositores y una persecución en contra de la prensa, todo lo cual, consolidó al conservatismo en el gobierno y sacó prácticamente al liberalismo de la escena política durante los siguientes 44 años, en lo que se conoció como la Hegemonía conservadora.
Se conoce como República conservadora al periodo durante el cual la influencia del movimiento de la Regeneración y la constitución de 1886, marcaron el ambiente político y social del país. Desde que se promulgó la constitución de de1886 hasta 1930, Colombia afrontó una dura situación desencadenada por la guerra de los MIL DÍAS y la Separación de Panamá.  A esta situación se sumó una  aguda crisis económica, cuyas consecuencias inmediatas fueron la parálisis del comercio y la agricultura, el desempleo y la inseguridad.
La guerra de los mil días y separación de Panamá
La guerra de los mil días
Guerra de los mil días
Durante la construcción del canal de Panamá, y mientras se producían diversas negociaciones, Colombia vivía una guerra desastrosa.
La guerra de los Mil Días se desarrolló entre el 17 de octubre de 1899 y el 1 de junio 1903. En ella lucharon los liberales y los conservadores. Los primeros se enfrentaron a los gobiernos de los conservadores Manuel Antonio San clemente y José Manuel Marroquín. Después de tres años de guerra el país quedó arruinado económicamente. Además de cuatro millones de habitantes, el número de víctimas se acercó a las cien mil. Aunque los conservadores obtuvieron la victoria, en adelante debieron dar mayor participación política a los liberales.
Uno de los principales escenarios  de esta guerra  fue el departamento de Panamá. Allí, la campaña emprendida el 24 de diciembre de 1901 por los liberales, al mando del general Benjamín Herrera, fue exitosa. Para agosto de 1902, este ejército  estaba a punto de tomarse la ciudad  de Panamá; entonces Estados Unidos amenazó con emplear  su infantería de marina contra los liberales, alegando la defensa de sus intereses económicos en la zona. Frente a esta amenaza, Herrera terminó firmando su rendición en el acorazado Wisconsin, buque insignia  de la armada norteamericana. Este hecho dio por terminada la guerra de los mil días.
Actividad a desarrollar N°1
1- ¿En qué consistió el movimiento de la Regeneración?
2- ¿Cuáles fueron  los puntos básicos de la constitución de 1886?
¿Qué consecuencias tuvo su aplicación? ¿En qué se diferenciaba de la constitución de 1863?
3- Elabora un resumen sobre el programa de Rafael Núñez. Elabora una relación ordenada de los problemas surgidos y de las obras realizadas durante los periodos de gobierno de Rafael Núñez.
4- Averiguar  y analizar la influencia de los partidos políticos, en el desarrollo de la democracia Colombiana.
5- ¿Cuáles son los orígenes del partido liberal y del partido conservador colombiano?
6- ¿Qué diferencias encuentras entre los postulados políticos de unos y otros?
7- ¿Cuáles fueron los móviles de la Guerra de los Mil Días? Explica brevemente el desarrollo de la guerra. ¿Cuáles fueron sus consecuencias?
8- ¿Cuáles fueron los pactos que pusieron  fin  a la guerra de los Mil  Días?
9- ¿Qué sucedió en el país cuando termina la guerra de los Mil     Días?
10- ¿En este contexto quien fue elegido como presidente?
11- ¿Cómo empezó a manifestarse la intervención de Estados Unidos en la política Colombiana?

La separación de  Panamá
Separación de Panamá

En 1878, durante la administración de Aquileo Parra, el gobierno Colombiano había firmado un contrato con una compañía francesa para la construcción de un canal interoceánico por el istmo de Panamá. La compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá inició trabajos en el istmo poco después de la firma del tratado. Al finalizar el siglo XIX la Compañía francesa quebró y los trabajos fueron suspendidos pese a su compromiso con el gobierno Colombiano de finalizar la obra. En 1899, la compañía fue disuelta. Los franceses, que trataban de proteger la inversión que habían realizado en el canal, realizaron un nuevo contrato con el Gobierno Colombiano. La nueva Compañía del Canal de Panamá que no contaba, en realidad, con recursos suficientes para finalizar la construcción se puso en la tarea de conseguir un comprador para las obras y maquinarias existentes en la zona del canal.
Mientras todo esto ocurría, en los Estados Unidos el Gobierno se interesaba más por la vía interoceánica de Panamá.
Por otra parte, dentro de las políticas expansionistas de los Estados Unidos, convertido ya en una potencia mundial, la posesión de una vía interoceánica era fundamental. El gobierno norteamericano negoció entonces con la compañía francesa y propuso al Gobierno Colombiano un tratado por el cual, nuestro país se comprometía a vender a los Estados Unidos la franja de tierra donde se estaba construyendo el canal. Este tratado fue firmado en 1903 por el ministro Colombiano Tomás Herrán y el secretario de los Estados Unidos.
El tratado Herrán-Hay fue aprobado por el congreso norteamericano.
 Ante el rechazo del Tratado Herrán –Hay por parte del congreso  colombiano, los panameños impulsaron sus viejas intenciones de separarse y con el apoyo militar y político de los Estados Unidos declararon su independencia el 3 de noviembre de 1903. Unos días después, el gobierno y el congreso panameños concedieron  a los Estados Unidos, a través del Tratado Hay-Bunau-Varilla, el control a perpetuidad de la zona del canal.
Por otro lado, Estados Unidos normalizó sus relaciones con Colombia, por medio del tratado Urrutia-Thompson, firmado en abril  de 1914 durante el gobierno de Carlos E Restrepo. En este tratado, Colombia reconoció la independencia de Panamá y fijó límites con el istmo. Por su parte, Estados Unidos se comprometió a pagar  25 millones de dólares a Colombia como indemnización por la pérdida de Panamá.
Actividad a desarrollar N° 2
1. Glosario
Descentralización             Administrativa           Centralización
Política               Concordato        Liberalismo    Expansionista
Moderado                        Tratado           Gobierno     Radical.
En grupos.
2. Explicar por qué Colombia no construyó el Canal de Panamá.  ¿De qué le hubiera servido construirlo?
3. Establecer las consecuencias que tuvo para Colombia la Separación de Panamá.
4. Investigar acerca de la importancia económica del Canal de Panamá en los últimos años.
5. Definir cuál fue el papel de la mujer durante el siglo XIX.
6. Discutir en mesa redonda las conclusiones de los grupos.
BIBLIOGRAFIA.
Peña Margarita, Mora Carlos Alberto; Historia de Colombia, introducción a la historia social y económica. Grupo Editorial Norma-Educativa.
Rueda Wilson, Tanács  Erika, Ortiz Jiménez José Guillermo; Contextos Sociales, Santillana.
Edmundo Narváez Germán; Navegantes sociales 9, Grupo Editorial Norma.
WEB GRAFIA

SEPARACIÓN DE PANAMA DE COLOMBIA VIDEO