martes, 16 de noviembre de 2010

La Edad Media



La Edad Media















                                                   

















LAS INVASIONES NORMANDAS
Al  desintegrarse el imperio carolingio no sólo se perdió la unidad sino también la paz, porque hacia el final del siglo VIII se inicio una nueva oleada invasora, esta vez protagonizada, por los normandos o vikingo, habitaban la península Escandinava (hoy Suecia, Noruega y Dinamarca) y que consideraba como sus enemigos a los reinos cristianos.



Las nuevas invasiones conquistaron, gracias a sus habilidades como navegantes, las islas británicas, el extremo sur de Italia y la isla de Sicilia, parte de la actual Rusia y el oeste de Francia (Normandía ) y saquearon cuanto pudieron los territorios de la Europa continental que no lo lograron someter militarmente; se sabe, incluso, que llegaron a la costa de Norte América, se cree que allí debieron fundar una colonia, estas no debieron ser permanentes  ni muy pobladas por cuanto no se han conservado vestigios arqueológicos de ellas.
Allí donde estuvieron, los normandos contribuyeron a la construcción de nuevos Estados, como lo fue el caso de Inglaterra y Rusia.
Las invasiones de los pueblos barbaros  no habían sido las últimas, Desde el 793 Europa fue azotada por otros pueblos guerreros como fue los vikingos, nombre que se le daba a los normandos, escandinavos y daneses.
Se dedicaron al saqueo de los pueblos que se encontraban en las costas o ribera de los ríos.


EL  FEUDALISMO



Con la formación de los reinos barbaros en los años que siguieron  a la caída del Imperio romano, la economía y la sociedad perdieron  su carácter comercial y urbano, para convertirse en una  cultura agrícola y rural.
Esta  tendencia se acentuó con el ascenso  de los carolingios. La ruralización de la vida europea fue la característica más importante del siglo IX al XV y recibió el nombre de FEUDALISMO o  régimen feudal
El FEUDALISMO fue el sistema económico, político y social que caracterizó a Europa
Este sistema se apoyó en un conjunto de instituciones que imponían obligaciones de obediencia y servicios.
Los hombres que habían recibido feudos del rey eran vasallos del rey o señor,  éstos  a su vez debían obediencia a otro hombre libre llamado señor. El señor, tenía la obligación  de proteger y sostener al vasallo.
Cada señor era a su vez vasallo de otro más poderoso, pero soberano de su propio feudo
El feudo consistía grandes extensiones de terreno, casi siempre de labranza, que entregaba el señor al vasallo para que lo explotara ,pero no era dueño de él. A su vez el vasallo debía entregarle una renta anual a su señor comprometiéndose a obedecerle  y a servirle.
El vasallo para cumplir daba centros de trabajos llamados villas o dominios que dividían en  mansos, que eran parcelas entregadas a los siervos nombre que recibían los campesinos. El señor feudal podía administrar y hasta castigar.
Los ritos más conocidos en el feudalismo, se componía de varios actos mediante los cuales se simbolizaba el sometimiento del vasallo al señor, los más usuales tenemos:
·   El homenaje (homage) -del vasallo al señor- consistía en la postración o humillación -habitualmente de rodillas-,
·     el osculum (beso),
·    la inmixtio manum -las manos del vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las del señor-, y alguna frase que reconociera haberse convertido en su hombre.
·    Tras el homenaje se producía la investidura -del señor al vasallo-, que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo -un poco de tierra, de hierba o de grano, se componía de varios actos mediante los cuales se simbolizaba el sometimiento del vasallo al señor.

·    El espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.
Castillo  Feudal

La consagración  del poder feudal se manifestó en la época medieval a través del castillo, símbolo supremo del poderío señorial.
SOCIEDAD FEUDAL
Pirámide social del feudalismo

La sociedad feudal se distinguía por su estricta jerarquía o subordinación  de las clases sociales inferiores a los superiores. Dividida de la siguiente manera:
·    A la cabeza se encontraba el rey o emperador quien se encargaba de gobernar, administrar, dirigir a los ejércitos y decidir cuándo y por qué se debía emprender una guerra.
·     La nobleza alta, esencialmente guerrera, y los grandes prelados de la iglesia católica  como los obispos y arzobispos, cuyos representantes se encargaban de cumplir con las funciones administrativas, civiles y eclesiásticas, que el monarca no podía abarcar
·     La nobleza baja entre ella se encontraban los miembros del bajo clero como son los sacerdotes y obispos menos poderosos y los caballeros u hombres que se habían distinguido militarmente.
·    Los campesinos libres, semilibres y siervos, cuya posición hereditaria en la escala social muy rara vez les permitían ascender socialmente.
Los caballeros: era el término  que se refiere a un guerrero  o noble .En la Edad Media  se empleó para distinguir a los soldados que usaban armaduras e iban a caballo. En el siglo XIII  los caballeros no solo se vestían de un modo distinto a los demás hombre de la milicia, sino que adoptaron un código de conducta, caballeresco, que consistía en el cultivo de una serie de virtudes  como la humildad, la fidelidad, la persecución del mal y de los malvados, la cortesía para las damas y mujeres en general, el honor el sacrificio, el temor de Dios, la valentía, el espíritu de sacrificio y el heroísmo. Su coraje solía demostrarse, aparte de las guerras, en los torneos entre caballeros.
Los campesinos En el régimen feudal solían disponer de sus propios instrumentos de labor, rudimentario y primitivo por lo general, pero indispensable, así como también de la fuerza de trabajo personal sobre la base de la unidad de producción familiar.
Las mujeres: en la sociedad feudal, las mujeres vivían casi al margen. Las de la nobleza podían recibir alguna educación y si no se casaban, por lo general terminaban su vida en algún convento, y  si lo hacían, su labor se limitaba a cuidar los hijos y obligaciones domésticas en el castillo del esposo. Las mujeres campesinas, debían colaborar en todas la actividades del campo y las demás hilaban lana para hacer ropa.
Economía feudal
Las invasiones que sufre Europa durante más de cien años (normandos, musulmanes, eslavos) con la caída del Imperio romano y el posterior debilitamiento del Imperio Carolingio frenarán la actividad económica hasta las puertas del año 1000. Al comienzo de ese año, la sociedad medieval sufrió una serie de transformaciones que fortalecieron a un más el régimen feudal.
Es en este momento cuando se extienden modernas técnicas agrícolas que, existiendo anteriormente, habían quedado reducidas a pocos espacios territoriales. Entre ellos cabe destacar el aumento en el uso de los molinos de agua como fuerza motriz y de las acequias (canal o zanja para conducir agua) para riego, extendiendo los cultivos y liberando mano de obra. Además, mejoran los métodos de enganche de los animales, especialmente el caballo y el buey, cuya cría aumenta de manera notable y permitirá disponer de animales de tiro en abundancia. Los instrumentos de uso agrícola, como el arado o la azada, generalmente de madera, son sustituidos por otros de hierro.
La explotación agraria feudal era de subsistencia. Los siervos cultivaban lo suficiente para mantenerse a sí mismos y para pagar los diezmos a la Iglesia y la renta al señor. De la recolecta se separaban también las semillas necesarias para la siguiente siembra. Los mercados urbanos se abastecían con las porciones de los diezmos y la renta.
Los cultivos se organizaban en torno a las poblaciones en tres anillos. El primero y más cercano a la población se dedicaba a las frutas y hortalizas. El segundo era para los cereales, principal sustento de la época. El tercer núcleo eran tierras de pasto y monte explotadas de forma comunal. Los pastos comunales limitaban por tanto la expansión de las tierras de cereales e impedían ampliar la extensión cultivada según la demanda de la población.
La rotación de cultivos era el principal sistema utilizado para evitar el deterioro de la tierra. Este método consiste en sin cultivar  una parte de la tierra cada año para permitir su regeneración. En las regiones mediterráneas se usaba la rotación bienal, según el cual la mitad de las tierras quedaba sin cultivar cada año. En las regiones europeas atlánticas se usaba la rotación trienal: un tercio de la tierra para cereal de ciclo largo -de invierno-, otro tercio para cereal de ciclo corto -verano- y el último tercio sin cultivar.
La tierra que quedaba sin cultivar se dedicaba a uso comunal, permitiendo que los animales pastasen en ella.
El aumento de la producción como consecuencia de las innovaciones supone ya en el siglo XI una reducción de las prestaciones personales de los siervos a sus señores en cuanto a horas de trabajo, sustituyéndose por el pago de una cuantía económica o en especie. Se reducen las tierras del señor y aumentan los arrendamientos. Al mismo tiempo, los campesinos aumentan sus rentas disponibles y ganan en independencia.
Se incrementa el número de tierras roturadas y comienza el periodo de eliminación de los bosques europeos, drenaje de las tierras empantanadas, la extensión de los terrenos arados lejos de las aldeas y la construcción dispersa de casas campesinas. Las mejores tierras atraen a una mayor masa de población y se producen migraciones en todo el centro de Europa. El crecimiento de la población es notable a partir del 1050,  llegándose a duplicar la población de Inglaterra en 150 años y se triplicará hacia el final de la Edad Media. En el siglo XI las hambrunas han desaparecido.
A partir del siglo XII, la existencia de excedentes incrementa el comercio más allá de las fronteras del señorío. Las actividades comerciales permiten que surja una incipiente burguesía, los mercaderes, que debe realizar su trabajo pagando igualmente una parte de sus beneficios en forma de tributos a los señores, que a su vez incrementan con ello sus recursos. Las rutas de peregrinaje son los nuevos caminos por donde se abre el  comunidades situadas en sus vías de acceso florecen. Las ciudades, burgos, son al mismo tiempo espacios de defensa y de comercio conforme avanza el tiempo y se va gestando una nueva sociedad que despegará en los siglos XIII y XIV.
Caída del feudalismo
A partir del siglo XIII, la mejora de las técnicas agrícolas y el consiguiente incremento del comercio hizo que la burguesía fuera presionando para que se facilitara la apertura económica de los espacios cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de peaje y se garantizaran formas de comercio seguro y una centralización de la administración de justicia e igualdad de las normas en amplios territorios que les permitieran desarrollar su trabajo, al tiempo que garantías de que los que vulnerasen dichas normas serían castigados con igual dureza en los distintos territorios.
Las ciudades que abrían las puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación, veían incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y las del señor, por lo que con reticencias pero de manera firme se fue diluyendo el modelo. Las alianzas entre señores eran más comunes, no ya tanto para la guerra, como para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, y el rey fue el elemento aglutinador de esas alianzas. El feudalismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo en el siglo XIII; a partir de entonces inició su decadencia. El subenfeudamiento llegó a tal punto que los señores tuvieron problemas para obtener las prestaciones que debían recibir. Los vasallos prefirieron realizar pagos en metálico (scutagium, ‘tasas por escudo’) a cambio de la ayuda militar debida a sus señores; a su vez éstos tendieron a preferir el dinero, que les permitía contratar tropas profesionales que en muchas ocasiones estaban mejor entrenadas y eran más disciplinadas que los vasallos. Además, el resurgimiento de las tácticas de infantería y la introducción de nuevas armas, como el arco y la pica, hicieron que la caballería no fuera ya un factor decisivo para la guerra.
 La decadencia del feudalismo se aceleró en los siglos XIV y XV. Durante la guerra de los Cien Años, las caballerías francesa e inglesa combatieron duramente, pero las batallas se ganaron en gran medida por los soldados profesionales y en especial por los arqueros de a pie. Los soldados profesionales combatieron en unidades cuyos jefes habían prestado juramento de homenaje y fidelidad a un príncipe, pero con contratos no hereditarios y que normalmente tenían una duración de meses o años. Este ‘feudalismo bastardo’ estaba a un paso del sistema de mercenarios, que ya había triunfado en la Italia de los condotieros renacentistas.
LA CRISTIANIZACIÓN
Desde que el cristianismo fue aceptado como una religión oficial en todo el imperio romano de oriente y occidente, sus emperadores se encargaron de promoverlo, reforzarlo y difundirlo en Europa, al  oeste asiático y el norte de África.
Con la protección imperial, la iglesia, como institución encargada de dirigir la vida espiritual, logró acumular grandes riquezas, especialmente en tierras, y también poder, en la medida en que empezó a tutelar la conciencia  y a inmiscuirse en los asuntos políticos.
 La ciudad de Roma se convirtió  en capital de la cristiandad occidental y en sede del papa o jerarca supremo de la iglesia.
Tras la desintegración de la iglesia del Imperio romano, el papel de la Iglesia se acrecentó aún más por que la religión cristiana fue considerada como el vínculo unificador entre los pueblos barbaros y principal emblema  de la vida civilizada.
La Iglesia conservó el uso del escrito y hablado del latín; estimuló la educación; fomento el arte; recató el pensamiento de los griegos y romanos; inculcó el sentimiento de pertenencia a la cristiandad; dirigió por toda Europa la construcción de iglesias y  catedrales para difundir el culto cristiano; promovió la evangelización de los pueblos barbaros que aún no habían sido evangelizados; impuso orden y autoridad donde se había perdido, e incorporó en su doctrina muchos principios éticos y jurídicos del derecho romano.
La Iglesia se ganó el respaldo de los reyes al incentivar y proteger el poder real como una gracia divina. Se colocó en importancia al lado de los monarcas e incluso por encima de ellos, algunas veces.
La Iglesia, al igual que una sociedad común, también presentaba divisiones, a su cabeza se encontraba el papa u obispo de Roma, a continuación el alto clero integrado por los  por obispos, arzobispo, cardenales y abades y después el bajo clero conformado por el conjunto de sacerdotes
En la edad Media, los miembros del clero era por lo general de origen noble y gozaban de bienes en tierra y muchos privilegios, mientras que la mayoría de los sacerdotes eran persona iletradas de origen humilde que habían elegido el sacerdocio para escapar de la pobreza, vivían en el sector rural y llevaban una vida similar a la de los campesinos a los que educaban, sin mucha preparación, en la fe cristiana.
La Iglesia, como institución protectora de la pureza de la fe cristiana, se dedicó a combatir aquellas doctrinas o innovaciones religiosas que consideraban ajenas al cristianismo. El contacto de los europeos con otros pueblos de creencias diferentes, a raíz de las cruzadas, la amenaza musulmana y los rezagos de las religiones paganas (politeísta) de los barbaros, pero  también de la antigüedad grecoromana, contribuyó a la aparición de herejías o doctrinas diferentes al cristianismo.
LAS CRUZADAS
Jerusalén ha sido, desde los tiempos del Imperio romano, una ciudad religiosa para los cristianos y los musulmanes y, en aquella época, desde el siglo VII cayó en poder de estos últimos.
Se denomina como Cruzadas a la serie de campañas, comúnmente militares, que a partir del siglo XI se emprendieron desde el Occidente cristiano contra los musulmanes para la recuperación de Tierra Santa. Estas campañas se extendieron hasta el siglo XIII y se caracterizaban por la bendición que les concedió la Iglesia, otorgando a los particulares indulgencias espirituales y privilegios temporales a los combatientes
El origen de las Cruzadas
La I Cruzada fue predicada por el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont (1095), tras la conquista de Jerusalén por los turcos seljúcidas (1076) y las peticiones de ayuda del emperador bizantino Alejo I Comneno. Aparte de la recuperación de los Santos Lugares, con su clara connotación religiosa, los Papas vieron las Cruzadas como un instrumento de ensamblaje espiritual que superase las tensiones entre Roma y Constantinopla, que además elevaría su prestigio en la lucha contra los emperadores germanos, afianzando su poder sobre los poderes laicos. También como un medio de desviar la guerra endémica entre los señores cristianos hacia una causa justa que pudiera ser común a todos ellos, la lucha contra el infiel.
Se denomina como Cruzadas a la serie de campañas, comúnmente militares, que a partir del siglo XI se emprendieron desde el Occidente cristiano contra los musulmanes para la recuperación de Tierra Santa. Estas campañas se extendieron hasta el siglo XIII y se caracterizaban por la bendición que les concedió la Iglesia, otorgando a los particulares indulgencias espirituales y privilegios temporales a los combatientes
El origen de las Cruzadas
La I Cruzada fue predicada por el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont (1095), tras la conquista de Jerusalén por los turcos seljúcidas (1076) y las peticiones de ayuda del emperador bizantino Alejo I Comneno. Aparte de la recuperación de los Santos Lugares, con su clara connotación religiosa, los Papas vieron las Cruzadas como un instrumento de ensamblaje espiritual que superase las tensiones entre Roma y Constantinopla, que además elevaría su prestigio en la lucha contra los emperadores germanos, afianzando su poder sobre los poderes laicos. También como un medio de desviar la guerra endémica entre los señores cristianos hacia una causa justa que pudiera ser común a todos ellos, la lucha contra el infiel.
El éxito de esta iniciativa y su conversión en un fenómeno histórico que se extenderá durante dos siglos, se deberá tanto a aspectos de la vida económica y social de los siglos XI al XIII, como a cuestiones políticas y religiosas, en las que intervendrán una gran variedad de agentes: como la difícil situación de las masas populares de Europa occidental; el ambiente escatológico, que hacía de la peregrinación a Jerusalén el cumplimiento del supremo destino religioso de los fieles; o los intereses comerciales de las ciudades del norte de Italia que participaban en estas expediciones y que encontraron en las cruzadas su oportunidad de intensificar sus relaciones comerciales con el mediterráneo oriental, convirtiéndose en las grandes beneficiarias del proceso. Los comerciantes italianos reabrieron el Mediterráneo oriental al comercio occidental, monopolizaron el tráfico y se convirtieron en intermediarios y distribuidores en Europa de las especies y otros productos traídos de China e India.
También tuvo su papel la necesidad de expansión de la sociedad feudal, en la que el marco de la organización señorial se vio desbordado por el crecimiento, obligando a emigrar a muchos segundones de la pequeña nobleza en busca de nuevas posibilidades de lucro. De esta procedencia eran la mayoría de los caballeros franconormandos que formaron la mayor parte de los contingentes de la primera cruzada.
Las ocho Cruzadas
La historiografía tradicional contabiliza ocho cruzadas, aunque en realidad el número de expediciones fue mayor. Las tres primeras se centraron en Palestina, para luego volver la vista al Norte de África o servir a otros intereses, como la IV Cruzada.
La I cruzada (1095-1099) dirigida por Godofredo de Bouillon, Raimundo IV de Tolosa y Bohemundo I de Tarento culminó con la conquista de Jerusalén (1099), tras la toma de Nicea (1097) y Antioquia (1098), y la formación de los estados latinos en Tierra Santa: el reino de Jerusalén (1099), el principado de Antioquia (1098)y los condados de Edesa (1098) y Trípoli (1199).
La II Cruzada (1147-1149) predicada por San Bernardo de Clairvaux tras la toma de Edesa por los turcos, y dirigida por Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, terminó con el fracasado asalto a Damasco (1148).
 La III Cruzada (1189-1192) fue una consecuencia directa de la toma de Jerusalén (1187) por Saladino. Dirigida por Ricardo Corazón de León, Felipe II Augusto de Francia y Federico III de Alemania, no alcanzó sus objetivos, aunque Ricardo tomaría Chipre (1191) para cederla luego al Rey de Jerusalén, y junto a Felipe Augusto, Acre (1191).
La IV Cruzada (1202-1204), inspirada por Inocencio III ya contra Egipto, terminó desviándose hacia el Imperio Bizantino por la intervención de los venecianos, que la utilizaron en su propio beneficio Tras la toma y saqueo de Constantinopla (1204) se constituyó sobre el viejo Bizancio el Imperio Latino de Occidente, organizado feudalmente y con una autoridad muy débil. Desapareció en 1291 ante la reacción bizantina que constituyeron el llamado Imperio de Nicea, al tiempo que Génova sustituía a Venecia en el control del comercio bizantino.
La V (1217-1221) y la VI Cruzada (1228-1229) fue la más extraña de todas, dirigida por un soberano excomulgado, Federico II de Alemania, alcanzó unos objetivos sorprendentes para la época: el condominio confesional de Jerusalén, Belén y Nazaret (1299), status que sin embargo duraría pocos años.
 La VII (1248-1254) Cruzadas, dirigidas por Andrés II de Hungría y Juan de Brienne, y Luis IX de Francia, respectivamente, tuvieron como objetivo el sultanato de Egipto y ambas terminaron en rotundos fracasos.
La VIII cruzada (1271) también fue iniciativa de Luis IX. Dirigida contra Túnez concluyó con la muerte de San Luis. 
CONSECUENCIAS
Las Cruzadas, además de ponerle freno por algún tiempo a la expansión de los turcos seljúcidas, tuvieron otras y muy importantes consecuencias, algunas imprevistas, porque:
·   Estimularon el comercio entre Europa y Asia al recuperar su libertad de navegación por el Mediterráneo, lo cual favoreció a las ciudades sobre sus costas
·     Incrementaron los conocimientos geográficos y manufactureros de los europeos
·     Fomentaron innovaciones tecnológicas en las armas de guerra y en la construcción de barcos.
·   Dieron un gran prestigio al papado como defensor de la cristiandad, porque los papa perdonaron a varios personajes de las cruzadas.
·     Aminoraron las guerras interiores.
·     Incidieron en la movilidad social.
·     Contribuyeron a crear un sistema de impuesto.
Las Cruzadas  influyeron en múltiples aspectos de la vida medieval, aunque, en general, no cumplieron los objetivos esperados. Casi todas las expediciones militares sufrieron importantes derrotas. Jerusalén se perdería en 1187 y lo que quedó de las posiciones cristianas tras la III Cruzada hasta su definitiva pérdida en el siglo XIII (San Juan de Acre -1291) se limitaba a una estrecha franja litoral cuya pérdida era cuestión de tiempo. Además, los señores de Occidente llevaron sus diferencias tanto a las propias Cruzadas (Luis VII de Francia y Conrado III en la II Cruzada; Ricardo Corazón de León y Felipe II Augusto en la III) como a los estados cristianos fundados en Tierra Santa, dónde los intereses de los diferentes grupos dieron lugar a numerosos conflictos.
En el intento de re ensamblar las cristiandades latina y griega, no sólo falló la Cruzada, sino que acentuó el odio y la diferencia entre ellas, convirtiéndose en causa última de la ruptura definitiva entre Roma y Bizancio. Cierto es que Bizancio pidió ayuda a Occidente, pero al modo tradicional, pequeños grupos de soldados que le ayudasen a recobrar las provincias perdidas, no con grandes ejércitos poco dispuestos a someterse a la disciplina de los mandos bizantinos, o que se convirtieran en poderes independientes en las tierras que ocupasen o en la propia Constantinopla, como ocurrió en la IV Cruzada.
LA CRISIS DE LA EDAD MEDIA
La Baja Edad Media
Este periodo de la Edad Media se caracterizó  por la recuperación del comercio internacional, la ampliación de las tierras de cultivos y la mejora en las herramientas de labranza, el fortalecimiento del poder real, el resurgimiento de la vida urbana y la renovación de la cultural.
Las cruzadas contribuyeron a revivir el antiguo comercio  entre Europa y Asia, a través del Mediterráneo oriental y occidental, y gracias éste la economía de Europa se mejoró por igual, había que producir bien para las exportaciones, tanto agrícolas como manufactureras.
El comercio interno se hizo muy fuerte en las ciudades alemanas  aledañas al mar Báltico y en las italianas asentadas sobre el Mediterráneo.
La apertura de nuevos caminos pronto unió estos dos focos de desarrollo con el resto de Europa y contribuyó con el resurgimiento de antiguas ciudades o a la creación de otras.
La mejora de las técnicas de la labranza a partir del siglo XI, como el empleo de nuevos rastrillos, hoces y arados con ruedas, el yugo frontal para uncir los bueyes y los herrajes y collares para valerse de la fuerza de los caballos, la utilidad de los molinos de vientos o hidráulicos y la rotación de cultivos para evitar que la tierra perdiera sus nutrientes, incrementaron las cosechas, lo que sirvió para alimentar a más personas y generar excedentes para el comercio local y exterior.
Entre los siglos X y XII, el clima de Europa se tornó más cálido y este cambio tuvo un efecto saludable en la vida de la gente, favoreció  cosechar en abundancia trigo, cebada y vid. El cambio climático, unido a la posibilidad de comer más que ante, así como a la embargo, se vio interrumpido bruscamente por la llegada de la fiebre bubónica, o “peste  negra”.
Esta enfermedad le causó la muerte a 25 millones de la población de Europa, ésta volvió recuperarse, surgiendo una nueva demanda de alimentos y otros productos de consumo que hicieron revivir la agricultura, el comercio y las manufacturas.
El comercio, contribuyó a modificar la estructura feudal de la tierra el promover actividades distintas a la agricultura, y aparece una nueva clase social, en las ciudades, que se especializó en diversos oficios que le brindaron grandes riquezas, permitieron a los reyes tener un alternativa de ingresos por impuestos distintos a las rentas sobre la tierra, independizarse de la nobleza y recuperar lentamente su autoridad.
A final de la Edad Media, aparecieron los primeros Estados nacionales en Inglaterra, Francia y España.
Las migraciones de siervos y campesinos hacia las urbes, en busca de mejores oportunidades de vida, también afecto la gran propiedad feudal y la importancia de los señores feudales.
Durante esta época la Iglesia también  perdió gran parte de su poder como consecuencia de divisiones internas inesperadas y de su renuencias a llevar a cabo reformas necesarias. Nuevos conceptos acerca del mundo, el ser humano y el cosmos contribuyeron, a mirar la influencia de esta institución en la cultura y la educación, por lo que la religión terminó por ceder ante las conquistas científicas y los nuevos métodos de estudios e investigación que surgieron durante el Renacimiento.
La Gioconda de Leonardo Davinci
                                                                BIBLIOGRAFÍA
Borja Gómez Jaime Humberto. Procesos Sociales 7.Editorial Santillana S.A. Bogotá  1995
Ortiz Rodríguez María Carlota y otros. Ejes Sociales 7 Grupo Editorial Educar. Bogotá 008.
Jiménez   Monquí  Jenny Rocío y otros. Socialmente  7 Editorial Voluntad
Direcciones Electrónicas para ampliar tus conocimientos
WEB GRAFÍA
www.wilkipedia.com
http://www.monografias.com/trabajos4/feudal/feudal.shtml
http://mgar.net/var/cruzadas.htm

¿Qué es Historia?



La Historia es el proceso de dividir el espacio temporal, para poder comprender lo que el ser humano ha hecho y hace.
Según Wikipedia tenemos que historia es:
La ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método propio de las ciencias sociales. Se denomina también historia al periodo histórico que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad.
Definición de Historia y la interpretación histórica
A. Carácter polisémico de la historia
La Historia nos permite tener una explicación sobre lo ocurrido en el pasado; para ello, los historiadores siguen una metodología de investigación que les permite evaluar las evidencias del pasado.
Los hechos históricos encuentran su explicación determinados por el contexto presente; por ello, no hay explicaciones históricas definitivas. Los hechos históricos siempre tendrán nuevas interpretaciones, que dependerán de las nuevas perspectivas con que se les mire.
La Historia permite a una sociedad entender cómo se ha conformado a lo largo del  tiempo, por lo que le da una identidad colectiva, aunque también cada hombre recibe una identidad individual, pues le permite desarrollar una conciencia de su entorno y, con ello, de sí mismo.
Si la Historia no es neutral, entonces hay diferentes maneras de dar explicaciones históricas, por lo que se puede decir que la Historia es polisémica, esto es, tiene varios significados.
El pensamiento crítico de cada persona le ayudará a comprender por qué una explicación histórica tiene determinada forma de presentarse. Es decir, al estudiar el pasado, no nos podemos quedar en la descripción de lo ocurrido: debemos preguntarnos por qué ocurrieron así las cosas y qué tipo de explicación se nos da del pasado. Entonces tendremos un juicio propio de la Historia.
La Historia tiene una función teórica que consiste en ordenar los sucesos pasados y darles una explicación; sin embargo, el historiador lo hace para responder a una problemática presente. Cuanto más amplio y profundo sea el conocimiento de la realidad y de cómo se ha ido conformando, se estará en una mejor posición para intervenir en la realidad.
Así, el pasado se conoce desde el presente. Se parte de una problemática real y actual que plantea interrogantes, cuya respuesta está en el pasado.
Para el conocimiento del pasado se depende de dos factores:
1. Lo que nos interesa saber del pasado, o las preguntas que se hagan de lo acontecido.
2. El tipo de fuentes que se tengan en el momento.
Como la Historia no da respuestas únicas y definitivas, representa entonces una fuente de saber infinita a la que siempre nos acercamos de manera diferente, por ello se le reescribe constantemente; nuestra relación con la Historia es activa y el presente es el que marca el tipo de relación que se da.
El historiador Jean Chesneaux decía que si el pasado cuenta, es por lo que significa para nosotros.
Quienes escriben Historia no son totalmente neutrales y deben estar conscientes de ello. Su trabajo no es emitir juicios ni favorecer o perjudicar a alguien o algo: su trabajo es explicar. El historiador Edmundo O ’Gorman decía que los historiadores no deberán regañar a los muertos, sino comprenderlos. Al tener conciencia de la subjetividad la podemos controlar, nunca eliminar, ya que somos hombres de nuestro tiempo: pertenecemos a una etapa cronológica, a un país, a una clase social, etcétera.
Si la Historia, como ya se mencionó, nos sirve para entender por qué es así nuestra realidad actual, y con ello formamos un juicio crítico del pasado y del presente, es con la finalidad de poder intervenir en nuestra realidad en algún momento y de alguna manera. El hombre es no sólo un ser biológico, sino también un ser social que se hace a sí mismo; nadie determina lo que es. La sociedad puede condicionar hasta cierto punto nuestra forma de vivir, pero al final siempre tendremos la opción de hacer algo diferente.

B. Cambio y continuidad histórica

La Historia encuentra su objetivo en el estudio de los cambios ocurridos en la vida del hombre, para lo cual se vincula a la noción de coyuntura que rompe con la continuidad histórica; sin embargo, las continuidades son relativas, pues en el largo plazo terminarán por cambiar, ya que en la Historia nada permanece igual.
Así, la noción de ruptura tiene relación con los hechos coyunturales o con los que destacan en la Historia por el rápido cambio que provocan en una estructura histórica.
Sin embargo, tienen un periodo de gestación, en el cual participan múltiples factores hasta su conclusión.
La permanencia histórica es un concepto que la Historia no puede reconocer porque ella es cambio. Algunas personas hablan de permanencia debido a que determinados agentes históricos continúan durante largos periodos, lo cual no es cierto, pues aunque el cambio sea mínimo, nada permanece igual en la Historia.

C. Niveles de explicación histórica

La explicación histórica se ha dado en diversos niveles; así, se pueden tener explicaciones generales que señalen las principales características de cada cultura y sus semejanzas con otras, o bien, explicaciones más particulares que nos permitan conocer más a fondo un hecho histórico o una cultura.
Historia universal
Si bien cada sociedad tiene su propia historia y los cambios pueden darse con su propio ritmo, hay elementos que permiten hacer generalizaciones y señalar semejanzas y diferencias entre cada cultura; al poner en común la historia de las distintas regiones, puede hablarse entonces de una historia universal.
Este tipo de historia debe tomar en cuenta a todas las culturas del mundo y ser muy sintética, a fi n de que permita entender cómo se relacionan las diferentes culturas en los ámbitos económico, político, social, etc., y cómo se pueden compartir ciertas ideas, valores, normas e instituciones en determinado periodo. Sin embargo, en este tipo de historia se ha privilegiado a las llamadas sociedades occidentales, sobre todo a las potencias europeas, y han quedado a un lado las culturas que en algún momento han entrado en contacto con ellas.
Historia nacional
Es la historia de un Estado o nación en particular; aunque trata los temas con mayor profundidad, no se les debe ver en forma aislada, sino vincular esa historia con un contexto más amplio para saber cómo se relaciona con otros Estados o naciones y conocer en qué medida se ha visto influido por ellos o cómo los ha influido él mismo.
Historia regional
Ha sido común que la Historia se centre en determinadas culturas (principalmente de Europa y Estados Unidos) y que en la historia nacional se generalice la situación que se vive en un país, dejando de lado las regiones que no forman parte del eje de acción de las grandes potencias o desdeñando las características particulares que definen a un país.
La historia regional se ha centrado en esos lugares que las historias generales y sintéticas han hecho a un lado.
Historia local
Algunos historiadores se han dado a la tarea de hacer la historia de alguna localidad, tratando de devolver su relevancia histórica a ese sitio. Así, se sacan a la luz las aportaciones hechas por gente común. Lo importante de este tipo de historia es que no se desvincule a la localidad de los acontecimientos nacionales o internacionales, ya que ningún hombre vive aislado del resto del mundo.
D. Diversidad temática

Además de las divisiones anteriores, la Historia se ha dividido en temas que nos permiten conocer a profundidad cada una de sus manifestaciones.
Algunos historiadores han buscado diferentes aspectos en la explicación de lo que es el hombre; entre ellos tenemos los siguientes:
Historia económica: se refiere a las distintas formas en que el hombre ha cubierto sus necesidades materiales, tanto en la producción como en su distribución.
Historia política: se refiere a las relaciones que se han dado entre hombres y Estados, tanto en el aspecto militar como de gobierno, tipo de instituciones o lucha de grupos.
Este tipo de Historia ha ocupado un lugar importante a lo largo de los tiempos.
Historia de la cultura: así como la historia política se ha considerado el aspecto más relevante del pasado, la historia de la cultura suele catalogarse como prescindible.
Esta historia debe entenderse como el estudio del conjunto de conocimientos, costumbres, hábitos, inventos o tradiciones creadas por el hombre para satisfacer sus necesidades.
Historia geopolítica: busca explicar la influencia del medio ambiente en los procesos históricos.
Historia de las mentalidades: estudia la evolución de las formas de pensamiento; busca lo emotivo, lo instintivo y se relaciona más con la historia social, en especial con la psicología social. Parte de la idea de que la estructura mental de una época se basa en la experiencia de cada ser humano. Busca patrones culturales en el pensamiento colectivo.
Historia de las ideas: estudia el desarrollo del pensamiento social formalmente establecido, como la filosofía, la ciencia o la religión; se refiere al ambiente intelectual de una época y sus cambios.
Historia social: se interesa en lograr una visión global de los hechos históricos mediante la composición de las clases sociales, sus conflictos y cambios. Se enfoca en la estructura social y la concibe como algo en cambio constante.
Historia cuantitativa: se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX; utilizaba síntesis estadísticas y fórmulas matemáticas para explicar un hecho histórico. Además, recababa información, sobre todo cifras, que cuantificaba con ayuda de la informática, que en ese momento iniciaba un desarrollo importante.
Historia oral: tradicionalmente, se ha considerado que los testimonios escritos son las fuentes de información histórica; sin embargo, algunos historiadores han señalado que la tradición oral es una fuente igualmente valiosa para obtener información histórica, por lo que se han dado a la tarea de rescatarla del olvido en que caía cuando moría la persona que tenía ese saber.
Los testimonios orales se registran en grabaciones, filmaciones y transcripciones.
Han enriquecido el trabajo de los historiadores.

Bibliografía
Sánchez y otros, Historia universal, Tercera edición, PEARSON EDUCACIÓN, México, 2009 paginas 12, 13, 14, 15
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